domingo, 8 de junio de 2008

Historia de una escalera (acto cuarto)

La escalera ha cambiado un montón desde la última vez que se vio. Debajo del rótulo donde se veía escrito QUINTO, esta un aplique fluorescente. La escalera, todo y ser muy vieja y desgastada, se le ha dado una capa de pintura que le hace parecer algo menos vieja. La ausencia de Paca es notable en esta escena ya que murió naturalmente.

(Vemos salir a Carmina del segundo, acompañada de Urbano. Entonces bajando, se cruzan con Elvira, notablemente desgastada por el tiempo. Se saludan con un solo gesto de despedida. Se ven desaparecer por la puerta.)

ELVIRA.- (Hablando sola) ¡Que vieja me estoy haciendo! (recordando que esto ya se dijo por alguien difunto, Paca.) ¡Ay! Escalera vieja, nos estamos quedando tu y yo presentes en momentos en los que nadie te escucha, presentes en momentos dignos de cotilleo, en momentos que merecen ser vistos por gente que hemos visto morir…

(En estos momentos, vemos salir al joven bien vestido, acompañado de su mujer Carmen. Bajan algunos peldaños de la escalera mientras entablan una conversación)

JOVEN.- (A su mujer) Quien me iba a decir que el negocio de coches que me traspasó papa seria algo nada rentable. Y ahora nos encontramos en que el esta enterrado en un ataúd de terciopelo de lo sobrado de dinero que iba entonces y que tu y yo nos damos cuenta de que el negocio no es rentable, no nos da beneficio y no sacaremos a nuestra hija a delante.

CARMEN.- ¡No digas eso! Sacaremos a toda la familia a delante, incluida Silvia que se nos está haciendo ya mayorcita, (Y con un cambio de tono brusco) y que dentro de poco se nos irá, se casará, tendrá hijos…

JOVEN.- No pienses en eso que aún le queda tiempo. A Silvia aún le van bien los estudios y saca buenas notas.

CARMEN.- Sí. Pongamos fe en que nuestra hija se sabrá cuidar de si misma y se casará con alguien que la va a hacer feliz el resto de su vida.

(La pareja desaparece por la puerta y se ve salir de la primera puerta una joven morena de unos quince años. Se trata de Natalia, la hija de Urbano y Carmina)

NATALIA.- Por fin se han ido. ¡Ahora podré fumar tranquila y sin que mis padres me vean!

(Se ve aparecer a Manolín des del segundo acompañado de su madre que le acompaña hasta la puerta.)

ELVIRA.- No vuelvas tarde, hijo.

(Entra vigilando que su hijo baje y desaparezca por la puerta y cierra. Manolín vuelve a entrar y besa a Natalia. La chica saca un paquetillo de tabaco y le ofrece un cigarro a Manolín, que acepta gratamente.)

MANOLÍN.- Gracias cariño.

NATALIA.- De nada. (Eso lo dice muy seca y borde.)

MANOLÍN.- ¿Te pasa algo? Últimamente estás distante de mí. Algo te ocurre seguro.

NATALIA.- ¡Piérdete!

MANOLÍN.- ¿Hay algo que me ocultes?

NATALIA.- No. Es solo que…

(Entonces se ve aparecer a Urbano y Carmina, interrumpiendo indirectamente la conversación.)

CARMINA.- Cariño, en cuanto a la operación…

URBANO.- No te preocupes todo saldrá bien.

CARMINA.- Si, ya… Pero yo sigo preocupada por ello y el corazón cada vez lo siento más débil.

(Ven a Natalia junto a Manolín y empiezan a sospechar.)

URBANO.- ¿Qué haces tú con éste? (A su hija).

MANOLÍN.- ¿No puede estar conmigo? ¿O que?

URBANO.- (Seco y brusco) No. Y menos con el reflejo perfecto del desgraciado, inútil, y vago de tu padre.

MANOLÍN.- (Entablando una discusión) Que me parezca o no a mi padre no tiene nada que ver con lo que sienta por Natalia. Yo la quiero, todo y ser muy parecida a ti y no se lo restriego. No entiendo porque tengo que aguantarme yo y cerrar la boca como si nada pasara.

NATALIA.- Manolín…

URBANO.- (Con tono de burla) Mira quien se me está poniendo sentimental. ¡Quien me iba a decir que sería el hijo de un ligón macarra!

CARMINA.- ¡Urbano, basta ya! ¡Deja al niño en paz!

URBANO.- No te metas donde no te llaman. (A Manolín) Y tú desaparece o…

MANOLÍN.- (Cortándole la frase) ¡Te tiro por el hueco de la escalera! Es tu amenaza favorita, antes y después de la muerte de mi padre la sigues usando tanto como yo un peine.

CARMINA.- (Cogiéndose el pecho como si le fuera la vida.) ¡Urbano! ¡El corazón! ¡Me duele mucho!

URBANO.- ¡Carmina! Aguanta, ahora mismo te llevo al hospital. Si tuviéramos coche… Un taxi, he de llamar a un taxi.

(Entre gritos desesperación y discusión vemos a Carmina caer lentamente hacia delante, dirigiéndose a los brazos de Natalia. Es un momento de máxima tensión y nerviosismo y el público lo habría de notar.)

NATALIA.- (Ya casi llorando del vacío que espera notar ante el momento anexo) ¡Mamá! ¡No te mueras, mamá! No me dejes sola.

CARMINA.- Hija… (Cambiando a un tono de voz triste y en el que se nota un llanto interior con ganas de acabar con todo, casi llorando.) Natalia, espero que todo lo que te hayamos podido enseñar yo y tu padre en este corto periodo de tiempo te haya servido de mucho y hayas aprendido a comportarte como la mujer que veo ahora ante mis ojos. Lo más seguro, hija, es que estas sean las últimas de las muchísimas palabras que he mencionado en esta vida, que solo me ha servido como lección, por no haberme decantado hacia el amor imposible que sentía por Fernando, que seguro que ahora voy a reencontrar en el cielo y que me dará una segunda oportunidad. Si deseas ir con Manolín y es solo por tu padre que no lo quiere que no sales con él, lánzate, no te lo pienses dos veces, que ésta vida son cuatro días y tres están lloviendo.

NATALIA.- (Emocionada por lo que su madre acaba de mencionar.) Mamá, seguiré tus pasos y tus consejos y junto Manolín voy a empezar una nueva vida y espero que papá esté dispuesto a apoyarme.

URBANO.- Natalia, hija, en momentos como este solo puedo afirmar lo que estoy oyendo ya que visto a que tu madre nunca me ha querido y nunca me querrá solo quiero que tu no pases por el mismo destino que yo digo ante los últimos segundos de tu madre que quiero y deseo que seas feliz esté yo o no. (Urbano se hunde entre lágrimas y se oye de fondo que Manolín cesa a su postura de un chico sin sentimientos y nota el peso de la situación.)

(Se acercan ambulancias con la sirena encendida y que se oyen de fondo sin ser vistas. Pero han llegado demasiado tarde. Mientras Urbano decía la última frase delante de Carmina, ella acaba por morir dejando apoyada su estatura a Natalia. La escena acaba con todos los presentes llorando a lágrima viva.)


(Oscuro)
(Se cierra el telón)

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